¿Será que no hemos aprendido nada?

🗓️12 de enero de 2022 |

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma?”

Marcos 8,36

Aunque normalmente escribo sobre el  matrimonio y la familia, tema de mi mayor devoción porque lo he sentido como misión especial que el Señor me ha concedido, confiando que lo haré según Su corazón y agrado, por ser este sacramento tan sagrado. Hoy he escogido un tema que considero importante y además actual.

Me pregunto si es que acaso No hemos aprendido nada, y elegí este título porque me asombra que después de casi dos años en que gran parte de la humanidad ha estado confinada, viviendo distanciada y en medio de otras circunstancias especiales, pareciera que muchos podríamos seguir siendo los mismos, sin aprovechar todas las enseñanzas de esta situación que vivimos desde el 2019 y que nos han debido animar a ser mejores y a vivir más en la presencia de Dios.

¿Por qué digo seguimos siendo los mismos? Porque hoy con las redes sociales donde se ventila lo mínimo y se expone hasta la intimidad de las relaciones, hogares y vida del ser humano puedo leer los comentarios agresivos y ofensivos que se publican, en vez de haberlos modificado por otros más humildes, tolerantes y caritativos que nos conduzcan por caminos para mejorar como personas, familias y sociedad. 

El hecho de que una persona no haga lo que la corriente promueve, no es motivo para ofenderla con insultos o discriminaciones, tal y como muchos están viviendo. En menos de dos dias me han hecho comentarios como, “Yo no estoy con nadie que no está vacunado”, “ Es increíble que haya gente indolente y sin temor de Dios, ni amor por su propia vida y la de sus familias”, “Deja de ser conspirativa”, “Eres  irresponsable”… Y pudiera seguir pero no es a lo que quiero referirme como tema central.  

Quienes seguimos a Nuestro Señor y además evangelizamos debemos ser personas humildes, de amor extraordinario por las personas, sensibles, dóciles, sometidos al Espíritu Santo, disciplinadas y obedientes según el evangelio, dispuestas a sufrir e incluso a recibir desprecios, insultos, rechazos y más, pero esto no se puede confundir con el pecado de omisión que  sería callar cuando se debe hablar.


Como el Maestro debemos aprender de El a buscar y defender siempre la verdad con humildad y amor bajo la guía del Espíritu Santo y no dejarnos engañar por el Maligno.

Son propias las motivaciones tanto de quienes no se han vacunado como de los que si lo han hecho, y debería ser una  decisión que cada quien pueda tomar a conciencia por sus razones  personales, sin verse despreciado por ellas. 

De igual forma,  se debe respetar a quienes viven atemorizados por miedo a morir, producto de tanta información manipulada de los medios de comunicación para generar confusión, inseguridad y terror. Lo que se evidencia cuando ocultan efectos adversos o la realidad que se presenta en personas vacunadas o no, según el interés informativo. 

Un día vamos a morir, de virus, de cáncer, de muerte natural, o de cualquier otra causa que solo Dios sabe porque cada uno tiene su día escrito para iniciar la vida eterna,  para lo cual  debemos dar prioridad a preservar y cuidar lo que si va a trascender, nuestra alma. 

Mi Temor de Dios, se manifiesta por temor de ofenderlo a Él, ofendiendo a mi prójimo, temor de no vivir según Sus enseñanzas y alejarme de su voluntad, temo a no estar preparada para dar cuentas el dia de mi juicio particular, temo a morir no por un virus, sino morir en pecado mortal. 

Dos años de confinamientos y seguimos ofendiendo a Dios al ofender al prójimo, seguimos siendo los mismos soberbios creyendo que tenemos la razón y la verdad, egoístas viviendo hacia adentro sin darnos a los demás.


Estamos siendo agresivos, acomodando a Dios a la vida que queremos vivir, justificándonos con y por su misericordia que todo lo perdona, pero  reflexionemos porque nuestras actitudes nos pueden alejar de Dios y de la salvación.  

Que el Espíritu Santo  nos guíe e ilumine para que todos crezcamos en santidad y amor. 


“No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día ni la peste que deambula en la oscuridad, ni la plaga que asola al mediodía” Salmo 91, 5-6


Oremos:

Dios misericordioso, escucha nuestra oración por aquellos que sufren de alguna enfermedad en el cuerpo o del alma. Te pido por los que han perdido algún ser amado, para que encuentren en Ti el consuelo y esperanza de la vida eterna. Te ruego por quienes viven en el temor de enfermar, para que pongan su mirada en Ti y confíen que teniéndote a Ti nada debemos temer. Jesucristo, sanador de todo, acompáñanos en estos tiempos de incertidumbre y pena. Madre del amor hermoso tómanos de Tu mano, cúbrenos con tu manto y danos la confianza que debemos tener en tu hijo como tú siempre has confiado.  Amén


Luce Bustillo de Schott

Casada y con hijos. Dedicada al hogar a pesar de trabajar fuera esa es mi prioridad. Defender el matrimonio y la familia.. soy de Cartagena Colombia, tengo 66 años, resido en Miami.

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Aceptar y continuar | Más información