Murió Doña Rosa Mª Menéndez, viuda del primer director de la revista Iglesia-Mundo

🗓️7 de abril de 2022 |

El pasado 24 de enero falleció cristianamente en Madrid, con casi 100 años, doña Rosa María Menéndez Carrillo, viuda de don Jaime Caldevilla García-Villar,  primer director de la revista Iglesia-Mundo.

A la muerte de su marido en 1976, dedicó su vida a esta publicación durante 18 años. Estudió periodismo con 60 años, realizando numerosas entrevistas para la revista. Nunca se ocupó directamente de la dirección, pero era su máxima accionista. Me consta que realizó importantes sacrificios económicos para evitar la desaparición de Iglesia-Mundo, acosada por las calumnias (sobre todo de las revistas Vida Nueva y Ecclesia) y por las deudas. La revista mantuvo un porcentaje fiel de suscriptores, aunque insuficiente para mantener viva la empresa pese al sacrificio de sus trabajadores.

Doña Rosa era asturiana, como su marido. Vivió unos años en Cuba, donde don Jaime, excombatiente carlista en la Cruzada, era Consejero de Información y Prensa en la Embajada de España en La Habana. Allí vivió la revolución castrista. La familia, que no tenía hijos, se volcó en la ayuda a los disidentes cubanos y españoles que huían de la isla.

Conocí a doña Rosa personalmente hace unos 11 años. Necesitaba algunos datos y documentación para algunos trabajos académicos. Pronto sintonizamos. Su colaboración fue más que generosa. Acogedora y risueña, tenía un porte distinguido, propio de otros tiempos.

La revista Iglesia-Mundo fue probablemente la más profunda, influyente e incisiva respuesta periodística de la Iglesia de siempre a la deriva modernista del cardenal Tarancón. Fue editada entre 1971 y 1994, poco más de 23 años, y alcanzó los 500 números. El año que ha terminado se cumplió el 50 aniversario del número 0, entre el silencio de los medios de comunicación civiles y eclesiales.

La revista nació dentro del Derecho Canónico, impulsada por el entonces presidente de la CEE, don Casimiro Morcillo. Le secundaron numerosos obispos. Monseñor Guerra Campos fue uno de los socios fundadores, junto a otros quince obispos. Las presiones del cardenal Tarancón obligaron a reconvertir la revista en sociedad mercantil.

La revista denunció la enorme cantidad de irregularidades doctrinales, litúrgicas y de gobierno en la Iglesia española a partir de 1972, haciendo una defensa numantina de la doctrina oficial de la Iglesia, vulnerada o abiertamente negada por las disposiciones o por el permisivismo del Episcopado español presidido por el cardenal Tarancón. La revista combatía las desviaciones imperantes en la Iglesia española apelando al Concilio, al Código de Derecho Canónico y a los escritos o discursos del Papa.

Como consecuencia de estas denuncias, el cardenal Tarancón hizo pública una nota contra la revista, acusándola de numerosas calumnias. La revista a su vez denunció al Sr. Cardenal ante los tribunales eclesiásticos y civiles por difamación e injuria. Al tiempo que recordó que estaba en plena comunión con el Papa Pablo VI y con el Concilio, con los obispos y su Magisterio, pero rechazaba con energía las desviaciones y caminos pastorales que se apartan del dogma y las enseñanzas pontificias. La revista se aferró con fuerza y esperanza al Vicario de Cristo, Pablo VI, y sobre todo a Juan Pablo II, en un ambiente eclesial de corrosión y autodemolición.

Entre sus páginas eran frecuentes artículos y pastorales del cardenal Marcelo González, y de los obispos Guerra Campos, Castán Lacoma, Peralta, Hervás, Olaechea, Barrachina o Temiño, que a veces escribían con pseudónimo. Muchos de ellos luego firmarían una Pastoral contra la Carta Magna de 1978.

La revista reunió en sus páginas a la Iglesia más tradicional. En sus páginas escribieron algunos miembros de la Hermandad Sacerdotal Española, e ilustres teólogos como Victorino Rodríguez, Fray Antonio de Lugo, Bernardo Monsegú, Luis Madrid Corcuera, José Ricart Torrens o Luis Vera.

Iglesia-Mundo fue especialmente beligerante contra la Asamblea Conjunta, la Ley para la Reforma Política, la Constitución de 1978, las leyes del divorcio y del aborto, o la marxista teología de la liberación.

La presencia de numerosos obispos en la redacción de la revista fue disminuyendo progresivamente por fallecimiento, y por las graves presiones que el cardenal Tarancón ejerció desde la CEE sobre el Episcopado español y sobre Roma para que los obispos retirasen el apoyo a la revista. Muchos sucumbieron. Pocos resistieron la embestida taranconiana. Uno de ellos fue monseñor Guerra Campos, accionista de la revista hasta su desaparición.

La lectura de sus páginas demuestra un equilibrio generalizado que le negaron sus enemigos, y con el tiempo, también algunos de quienes se decían amigos. Porque la revista resistió a la tentación modernista que avasallaba el ambiente eclesial en la misma medida que no cedió a la tentación cismática. Supo distinguir el espíritu del Concilio, irreal, tramposo y falso, de la letra del Concilio. Y la letra del Concilio de una interpretación modernista que tanto daño hace a la Iglesia de nuestros días.

Francisco J. Carballo


Francisco J. Carballo

(Madrid, 1967) Doctor en Ciencias Políticas, licenciado en Ciencias Religiosas y máster en Doctrina Social de la Iglesia. Es autor de varios libros, estudios académicos y artículos sobre pensamiento social cristiano.

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