Mons. Athanasius Schneider y la santificación del domingo.

🗓️9 de febrero de 2022 |
  • Su Ilustrísima, su abuela se jugó la vida bajo el régimen comunista por negarse a trabajar en domingo, en cambio vemos cómo la gente, bajo el liberalismo, ha perdido esa concepción del domingo como día dedicado Señor, ¿por qué se ha abandonado esa batalla para santificar el domingo?

La sociedad occidental ha experimentado un desarrollo desde la Revolución Francesa en el que Dios ha sido cada vez más apartado de la vida pública. Dios, Su revelación y Sus mandamientos fueron vistos cada vez más como no vinculantes. Lo que es verdadero y bueno lo determina simplemente la mayoría política en un momento dado. La humanidad se ha dado nuevos mandamientos. La santificación del domingo es un signo poderoso que recuerda la soberanía de Dios, de la eternidad. La santificación del domingo es una confesión pública de que Dios es supremo en la vida del individuo así como en la vida de la sociedad. Desafortunadamente, después del Concilio Vaticano II, se introdujo una práctica que debilitó significativamente la observancia del domingo en la mente de los fieles. Es la práctica de celebrar la Misa dominical el sábado por la tarde o el sábado por la noche, cumpliendo así la obligación de asistir a la Misa dominical. Lamentablemente, las autoridades de la Iglesia han cedido con esta practica a la mentalidad materialista del consumo de fin de semana (weekend). Muchos católicos asisten a esta misa dominical que se celebra el sábado y pasan el día del domingo mismo en entretenimiento, viajes o deportes. Es urgente que los mismos católicos santifiquen públicamente el día mismo del domingo con su ejemplo personal y, como regla general, asistan a la Misa el domingo por la mañana, siempre que la Misa tenga lugar en su ubicación en ese horario. Por supuesto, existen razones objetivas por las que no puede asistir a la Santa Misa el domingo por la mañana, por ejemplo, el cuidado de niños, personas enfermas, si no hay Misa matutina en el lugar en cuestión, o si tiene que viajar con urgencia. Pero con toda sinceridad y celo uno debe darle a Dios a través de la asistencia a la Santa Misa el mejor momento el domingo y no solo entonces, cuando el domingo está por terminar, y luego en la noche uno le da un poco de atención a Dios, por así decirlo, le da el último lugar después de pasar todo el día con cosas mundanas. Necesitamos volver a poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas y en público.

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