«¿Estamos adaptándonos a la mediocridad del pesimismo porque es lo que hay? ¡Estamos en un error garrafal del que debemos salir cuanto antes!» Borja Milans del Bosch

🗓️11 de febrero de 2022 |

Borja Milans del Bosch es un apasionado de las personas, un profesional de la formación que disfruta con la tarea de facilitar el crecimiento personal y el desarrollo profesional de las personas. Con una dilatada experiencia, está fuertemente comprometido con la recuperación de los valores humanos universales en el ámbito profesional. Desde 2013 dirige el programa “Profesionales con Corazón” que emite Radio María. En el libro “Ser Ejemplo. Pequeños grandes líderes” (Editorial Universidad de Navarra EUNSA) describe un modelo de liderazgo humanista que ha desarrollado a lo largo de más de 15 años de trabajo en vivo con profesionales de todos los niveles de responsabilidad, sectores profesionales y actividades económicas.

P.- El próximo 3 de marzo comienza la segunda edición del programa online “Liderar con Valores” de UNIR – FUNCIVA que fomenta la capacidad de liderar desde los valores entre los jóvenes profesionales. Y, con ese título, la pregunta es obligada, ¿por qué se debe liderar con valores?

R.- Porque cuando lideramos con valores, hacemos bien el bien e inspiramos a otros a que también hagan bien el bien. Esto fortalece y da solidez a cualquier equipo de trabajo y a cualquier organización, y es imprescindible para superar cualquier realidad adversa en la que esté inmersa una sociedad como es el caso de España. Cuando desempeñamos nuestro día a día sin valores entramos en la espiral del “todo vale”, algo que da pie al desarrollo de comportamientos carentes de rectitud y principios, lo que genera desconfianza, recelos, envidias y, en definitiva, favorece la destrucción del hombre y la sociedad que conforma. Cuando lideramos desde valores humanos intemporales sujetos a ética y moral, favorecemos que las personas respondan con mayor entusiasmo y se involucren con mayor grado de motivación y entrega en lo que hacen. Cualquiera de nosotros puede inspirar a otros a llevar a cabo determinados comportamientos y acciones, la clave es que esta inspiración sea para generar un bien en los demás y por ende en la sociedad de la que formamos parte y de la que somos responsables de mantener saneada.

P.- El arzobispo Fulton Sheen decía que «la tragedia de nuestro tiempo es que aquellos que todavía creen en la honestidad carecen de fuego y convicción, mientras que aquellos que creen en la deshonestidad están llenos de convicción apasionada.» ¿hoy en día tenemos líderes sin valores y valores sin líderes?

R.- Es muy cierto que suena más un árbol que cae que diez que crecen y, en ese sentido, parece que vence el mal o la falta de valores, pero la realidad es que el bien y los valores aguantan sólidos, aunque sea de forma silenciosa. Es cierto y es trágico el protagonismo que, hoy por hoy, tiene la deshonestidad, el chanchullo, la corrupción y el juego sucio fruto de las ambiciones desmedidas, pero es gracias a todos los que somos honestos en el día a día que nuestra sociedad, aunque deteriorada en muchos aspectos, dé claras muestras de esperanza. Este curso es prueba de ello. Estoy convencido de que somos perfectamente capaces de renacer de nuestras cenizas y hacerlo en torno a los valores que tanto echamos de menos, unos valores que hemos dejado de ejercer por replegarnos en el noble ejercicio de impregnar con ellos nuestras acciones. La única forma de recuperar los valores es vivirlos en primera persona e invitar a los demás a que hagan lo mismo. Para ello sólo hace falta compromiso solido y perseverancia inasequible al desaliento.

P.- El primer módulo de su curso es «mentalidad positiva» ¿nos hemos dejado llevar por el desánimo?

R.- Creo que sí. Nos hemos dejado impregnar de una mirada negativa y carente de esperanza por pura resignación, hemos aceptado sin reflexionar la premisa de que sobrevive el que mayor capacidad de adaptación tiene, y estamos adaptándonos al pesimismo social que, nos guste o no, nos lleva a tragar con lo de que “es lo que hay”. ¿Estamos adaptándonos a la mediocridad del pesimismo porque es lo que hay? ¡Estamos en un error garrafal del que debemos salir cuanto antes!

La mentalidad positiva implica ser salmón para nadar contracorriente en una realidad tremendamente adversa en la que el engaño, la trampa y el egoísmo son protagonistas. La mentalidad positiva nada tiene que ver con negar la realidad, oponerse al que opina desde el pesimismo y sí en ofrecer una perspectiva posibilista a la hora de acometer iniciativas. Las personas con mentalidad positiva vemos la misma realidad que los pesimistas o los negativos, pero con una mirada que nos permite desplegar todos nuestros recursos para acometer el día a día con mejor disposición y entrega personal. Estamos más pendientes de escuchar buenas noticias que de ser buena noticia para las personas de nuestro entorno. Tenemos dos posibilidades: hacer lo posible o hacerlo posible. En la primera opción haremos lo que se pueda. En la segunda opción, sólo cabe una posibilidad: hacerlo. Así es la mentalidad positiva.

P.- Otro de sus módulos es el coraje ante la adversidad, pero en tiempos de victimismo, como el actual, el coraje ante la adversidad no goza de buena publicidad, en cambio es más necesario que nunca. ¿Cómo definiría coraje?

R.- La palabra coraje tiene la raíz cor-, que alude a corazón. Para mi el coraje es el empuje que ponemos en nuestra vida, personal y profesional, cuando desarrollamos nuestros quehaceres poniendo corazón en lo que tenemos entre manos con perseverancia. Partiendo de la base de que el corazón siempre dice la verdad, cuando trabajamos poniendo lo mejor de nosotros con entrega generosa estamos trabajando de verdad, luego los resultados serán los que sean. Sin embargo, es muy habitual poner el cuerpo a trabajar y evadirnos mentalmente a otro lugar desconectados de nosotros mismos. Así lo único que hacemos es ahondar la fractura interior y trabajar desde una mentira existencial hacia nosotros mismos. El coraje nos permite conocernos, aceptarnos y superarnos día a día para, desde la dignidad humana que todos tenemos, afrontar las vicisitudes de la vida sean de la índole que sean. El coraje tiene mucho que ver con amarnos a nosotros mismos (apreciando nuestra valía sin narcisismos), amar el proceso en el que estamos inmersos (sabiendo que debemos poner lo mejor de nosotros en cada ocasión para aprender y que aprendan de nosotros) y amar para quién lo hacemos (darle un sentido de trascendencia a nuestra ocupación sabiendo que alguien recibirá un bien fruto de nuestra labor).

P.- El ego es una de las principales tentaciones del líder, un verdadero vicio para algunos; usted lo trata en un módulo contraponiéndolo a la virtud de la humildad. ¿cómo mantener la humildad?

R.- Tenemos que partir de la base de que el ego es un constructo ficticio que nos inventamos y que nos creemos, a partir del cual sostenemos una serie de comportamientos y actitudes que nos alejan de quien realmente somos. El ego es apariencia, artificio y falsedad. Lejos de mostrar algo auténtico y valioso de la persona, demuestra la inseguridad y la fragilidad que albergamos en el interior.

Sin embargo, la humildad bien entendida pasa por descubrir, aceptar y llevar a buena gala la verdad de uno mismo, con todos los brillos que tenemos y todas las imperfecciones que también tenemos. Desde la humildad somos el 100% de quien somos. Quien se acepta como es, tal cual es y con lo que le permite ser quien es, es una persona humilde. La humildad nada tiene que ver con gusanear por el suelo, sino de llevar con naturalidad la verdad de uno mismo a todas partes, estemos con quien estemos, y en el contexto en el que estemos. El líder humilde apoya, ayuda y estimula a los otros a que sean auténticos y veraces para que se atrevan a ser ellos mismos. El líder verdadero está al servicio de los integrantes del equipo porque sabe que dentro de ellos hay brillo y quiere verlo resplandecer. El que se cree líder y está instalado en el ego se sirve a sí mismo. Por lo general los soberbios hablan de su humildad y los humildes hablan de su soberbia y, además, se la trabajan. En los primeros hay impostura y fingimiento, en los segundos hay frescor y autenticidad entregada en un trato cálido y cercano. Cuando a un profesional se le sube a la cabeza su liderazgo acaba por vivir en un estado de permanente tensión que le distancia de la gente y eso le hace sufrir, aunque se niegue a reconocerlo. Por otro laso, debemos poner fin a las luchas de egos de profesionales y comenzar a aunar esfuerzos tragándonos las ganas de tener protagonismo. Podemos esperar a conocer y conectar con gente llana y auténtica de trato, o ser uno de ellos.

P.- ¿Qué le diría a alguien que está pensando hacer el curso?

R.- ¡Qué lo va a disfrutar desde el primer minuto hasta el último! En este curso abordamos las herramientas necesarias para llegar a ser ejemplo desde la sencillez de desplegar los valores en nuestro día a día impregnando nuestros comportamientos y acciones, tanto en el ámbito de trabajo como en el particular. Además, con los testimonios que compartieron los CEOs Fernando Abril-Martorell, Gabriel Escarrer y Vicente del Bosque, los alumnos palparon en primera persona el valor de los valores aplicados por grandes lideres empresariales. En la primera edición hemos tenido de alumnos a directores de colegio, pilotos de combate, pediatras, economistas, directores de arte y jóvenes emprendedores. Todos han coincidido en señalar lo valioso que han sido los contenidos para reenfocar sus vidas y lo fácil que resulta aplicar las herramientas al ritmo cotidiano de trabajo.   

P.- Y por último, ¿qué es un líder? ¿el líder nace o se hace?

R.- Tal y como decía Jack Welch, elegido mejor CEO del siglo XX en EEUU, “si tus acciones inspiran a otros a soñar más, a aprender más, a hacer más y a ser mejores, eres un líder”. Por eso creo que, aunque hay quien defiende que un líder nace, un líder también se hace. Esa es una de las razones por las que hemos diseñado este curso. Soy de la opinión de que un líder es esa persona que te inspira a dar lo mejor de ti mismo porque eliges dar lo mejor de ti mismo, no porque te sientas obligado a darlo. Cuando nos encontramos a alguien que nos moviliza desde dentro a hacer bien el bien, sin apenas comprender cómo lo hace, estamos ante un líder con valores.

Todos tenemos la capacidad de brillar sin necesidad de ser estrellas y con este curso brindamos esa oportunidad a quien se inscribe y decide zambullirse en los contenidos.

Más información del curso “Liderar con Valores”.


Álvaro Guzmán Galindo

Director de Chesterton.es Esposo y padre. Graduado en Derecho con estudios en Administración y Dirección de Empresas. Profesionalmente dedicado a las Redes Sociales y la Comunicación.

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